
No se si a alguien le habrá pasado, que como las personas, hay cosas que nos demuestran tener dos caras. Tú te vas tan tranquila de compras y ves una camisa para tu medio pomelo preciosa. Clásica, pero al mismo tiempo actual, discreta y limpita. Monísima, ideal para llevar a la oficina. Y no la abres, para qué, si está tan doblada que no vale la pena. La compras y llegas a casa y le dices, mira que camisa tan bonita te compré y él la mira, la abre y dice ya, pero voy a pasar mucho calor en el trabajo. Pero que tonterías dice este hombre, hasta que te la enseña y ves que tiene un dragón en la espalda. Esa es la doble moral de la ropa, que te engatusa con el exterior y cuando te das cuenta hay maldad dentro de ella. Otro día voy a comprarme una prenda entre parka y chaqueta con cinturón. Muy mona, que te vale para un entierro y para una cena. Llevaba una capucha con corchetes. No importa porque la capucha se la suprimo y me queda un fondo de armario estupendo. Llegas a casa, sacas la capucha y te encuentras que tiene una calavera en la hombro. Que falsa! (como diría mi sobrina la Mayor) piensas. Ayer, como llovía, abro toda satisfecha mi paraguas nuevo. Es plegable de esos que tiene fundita. Resulta que lo compré por negro pero en los extremos tiene dibujos de vacas. Esta vez no me importó porque es monísimo, pero estuve a punto de comprarle otro para mi madre. Que nos timan, no se si a todo el mundo o solo a mi que compro atolondradamente. Menos mal que las cosas se pueden cambiar, pero una ya está harta de pasarse la vida cambiando. Cambias de edad, siempre para peor, claro. De la edad de la inocencia cambias para la del pavo en la que te salen unos granos horribles. Después para la prohibida, que diría Torcuato Luca de Tena en una novela horrible y fascista que se leía en mi adolescencia, en que estás insoportable. Más tarde es la edad de merecer, que como no merezcas lo suficiente te quedas soltera y para vestir santos, en mi familia la Virgen de Los Dolores (que como dice nuevamente mi sobrina, en nuestra familia lo de vestir santos es real; lo aclaro porque ésa seguro que me reclama la autoría) Y de ahí en adelante el declive total. La edad de la maternidad, sin embargo es algo que se ha quedado totalmente difusa. Puedes tener un bebé a los veinte y otro a los cuarenta y cinco, con lo cual la limitación por edades se viene abajo, por lo que Ana Rosa Quintana y compañía me acaban de estropear esta entrada, que no se porque razón tomó un desvío y del tema inicial se acaba de pasar a la prensa rosa. Porque la verdad, no se que será mas apropiado si hacer como Ana Botella que casó a su hija siendo una niña y ya tiene tropecientos vástagos o como Marcia Cross que a sus cuarenta seis años tiene unos gemelos bebés. O Nicole Kidman, que se llama como una de mis gatas, y a los 41 está embarazada o ya tuvo el hijo, no recuerdo con exactitud porque en ese momento nos llamaron para entrar en la consulta del médico. Que la vida está llena de cambios. Tanto se cambia, que conozco a una familia que eran tan normales y les están pasando cosas rarísimas. Para empezar tienen que dormir con mordedores. La hija mayor se partió un diente durmiendo y la madre se muerde la lengua también en sueños, con lo cual, ya se sabe eso de que "si te muerdes la lengua seguro que te envenenas" está acabando con ella, porque mala bilis tiene por un tubo. Lo que les sucede es evidente, se están transformando en vampiros. Lo que no se es como vamos a hacer este año para pasar la Nochebuena, porque siempre dormíamos en su casa y ahora como que da miedo. Que san spiderman nos proteja.