viernes, 21 de noviembre de 2008

Conga


Lisboa, qué decir de Lisboa, cuando los fotógrafos del grupo ya hicieron miles de fotos. No voy a hacer un relato pormenorizado de las excelencias de Portugal, porque para eso ya tenemos a Saramago que tiene mejor verbo que el mío y el secreto para un matrimonio duradero. Dos cuartos de baño. Qué razón tiene. Dicen que el amor se acaba en el matrimonio. Es mentira, el amor se entierra a tres metros, al compartir baño, dormitorio para dormir, cocina, sala de estar...y según qué estancias, si tienes una mansión o un pisito de los de la ministra. Pensándolo bien, si es un pisito mínimo, con entrar por la puerta ya se produce el entierro. Pues sí, que ultimamente tengo tendencia a la dispersión y aunque tantos años de vida en pareja con el mismo señor, aunque antes era un chico, que vamos, me iba yo a casar con un señor, me autorizan para hablar de tan arduo tema, creo que será mejor que vuelva a Portugal. Lisboa, que bello anuncio el de las botas Clarks, que me las probé y son una monada, lo que pasa que con los pantalones no se ve la hebilla de pirata y como no estoy en edad de leggins y los pitillos con el culo gordo no quedan bien, pues no me las pude comprar. No quise decir que tenga el culo gordo, que una no anda por el mundo comentando sus defectos, pero que no, que el pitillo no es el pantalón que más me favorece, que con el trabajo que me costó dejar el tabaco, voy yo a caer en esas tentaciones. Pues si, en el sitio del anuncio estuvimos, allí arriba, agotados por cierto de tanto andar, porque si en Roma anduvimos en Lisboa ni te cuento, que a mi cuñado le dio un punto de locura y se lanzó como un poseso por una carretera al infinito. Lisboa, bella ciudad de fados y tranvías. Qué hotelazo teníamos. Reservamos, naturalmente, tres habitaciones. Por un problema del hotel nos encontramos con dos suites por el morro y una habitación normal. La razón de por qué las suites fueron a la famila de Volty la desconozco, pero no me importó porque la nuestra era preciosísima ¿pero y si no lo fuese? Ir con esta gente de viaje es seguir la ley de la jungla, hay que andar con mucho cuidado, aunque en Roma anduvimos espabilados y pillamos la habitación mas grande, aunque resultó que el aparato de aire acondicionado era viejo y apenas funcionaba. Pues si, Lisboa, que bella es Lisboa. Se come bien en Portugal, pero no se, ultimamente no acabo de encontrarle el punto a las comidas portuguesas, no se, como que están un poco grasientas. Recuerdo aquella taberna de Lisboa, en que desesperados por el hambre de algunos, nos metieron a la fuerza. Fue muy barato, pero todo sabía igual. Las croquetas, el arroz, había un chino o una china, no se sabía bien, que era el que cocinaba, y que nos daba el bacalao a la portuguesa con salsa de soja y las tripas con rollitos primavera. Bello país Portugal, país de contrastes. Ahh, que la cena de fin de año fue en un bufett alemán y Caaal bailó una conga.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Salida de año



Por desgracia se acerca la Navidad. Como todas las personas de cierta edad, la odio. No voy a caer en lo que todos decimos, "estas fiestas sólo son alegres cuando eres niño" o "cuando te empieza a faltar gente, ya no te gusta", ni todas estas obviedades, que por ende reflejan la realidad. Tras la Nochebuena, que siempre terminamos cantando como una ola y cosas así en el karaoke casero, viene el fin de año y con él viene el viaje. Los últimos años nos fuimos con mi hermana Volty, que no tengo otra y su familia. El primer año fue a remojo. Balneario, baños calientes, comidas clericales...Todo muy idílico pero no tanto. El balneario era cutre. No malo , ni sucio, ni horroroso, simplemente cutre. La elección fue mía, así que no tengo a quien culpar. No dormí nada de nada. Aquella calefacción a cincuenta grados, aquellas camitas de hostal barato...Imposible conciliar el sueño. Pero las piscinas...Bueno, la exterior. Bañarse de noche (porque oscurece pronto, porque a las ocho como que cerraban) en el agua calentita, con aquel frío que te cortaba las aletas de la nariz...Me sentí como David Meca , aunque en valiente, que a él le daba miedo la noche. Cierto que en la piscina no había medusas, pero estaban las pirañas de mis sobrinas, que si no te lanzan un bocado es porque una cuida mucho la dentadura y la otra porque es muy escrupulosa. Cuando llevabas un ratillo parecía como que bajaba la temperatura y entonces te ibas a las interiores, con sus chorros y su agua calentita. Aunque hay que tener cuidado de no abrir la boca, porque mi cuñado agarró un virus que no soltó hasta que se lo pasó a su hija pequeña, y yo creo que fue de tragar agua. Otro año nos fuimos a Espiño. Magnífico viaje, que bien comimos.. Todavía me duele el estómago. Qué desayunos me gastaba. Llenaba los platos de todo y después me daba pena dejarlo y me lo zampaba. Pero lo nunca visto, lo jamás admirado, el buffet de primero de año. Retendré en mi memoria por los siglos de los siglos, aquella mesa central larga repleta de manjares cada cual más sabroso que llegaba hasta el infinito. Aquella otra llena de quesos y aquellos postres...Sin saber qué comer por miedo a no poder probar el resto, observar con envidia el plato de los demás porque siempre tenían algo que yo no había cogido...La angustia que me asaltaba al no poder comérmelo todo. Esa es mi desgracia. El ser tragona y no tener capacidad digestiva para satisfacer mi glotonería. Como poder comer, puedo comerme todo lo que desee, porque muy pocas veces me siento llena, pero a la media hora ya todo me duele, todo me sobra y me estorba. Pero si puedo mirar. Y me encanta mirar los escaparates de las pastelerías, sobre todo la del Coral, imaginar los sabores, paladearlos, pero ahora ya no me queda ni eso. Porque como soy coleccionista de síndromes, hay uno que no tenía y que es raro, por lo que decidió poseerme. El famoso síndrome de Frey, que sólo es famoso para aquellas personas que comen conmigo. Pero estoy viendo que el tema me puede dar para una entrada nueva, por lo que lo dejaré para otro día, que ando muy escasa de ideas y no las venden en las tiendas. Menos mal, porque si llegan a hacerlo quien vería en los mercadillos diciendo a los vendedores a tres euritos la idea de Dios, que es de marca Paraíso.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Humor

Normalmente, nos quejamos de que fulano o mengano no tienen sentido del humor, cuando, si lo piensas detenidamente, lo que sucede es que no se ríen de tus chistes. Y no es que no seamos lo suficientemente ocurrentes para que nuestras gracias sean universalmente reconocidas, si no que lo que sucede es que muchas veces sólo tienen gracia para quien no está directamente implicado en el suceso digno de escarnio. Pongamos ejemplos. Ahí atrás mi pobre cuñado pisó una piedra y se hizo un esguince. Decirle "pisa con garbo que un relicario te voy a hacer" no tendría gracia para él, pero si para el que hiciera o hiciese el chiste y para los desalmados que se hubieran reído en caso de haberse producido. Decirle, cuando te lo encuentras apurado y compungido buscando la manera de acercarse a un centro de salud, si llamas a una ambulancia o lo llevas en angarellas, no tiene gracia, aunque a ti te la haga. Y no es porque los comentarios no sean atinados, sino porque no procede hacer a una persona blanco de una broma si le duele algo. Hacer chistes con la muerte de un perro, gato o mascota es algo fácil y usual, pero al dueño del animal no le hace gracia ninguna. Cuando hay algún simpático que te llama para darte el pésame con el comentario, entre risas, de "y habrás llorado y todo" te dan ganas de decirle "pues más que si te hubieras muerto tú, hijo de puta" Que además nunca entenderé para qué te llama. A mi me gustan los chistes absurdos, ese tomarse a broma lo más sagrado, reírse de la enfermedad o de la muerte como catarsis que te alivie del sufrimiento. Pero con una salvedad, que la broma la haga uno mismo, que seas tú el que se ríe de tu enfermedad, no que los demás se tronchen de la risa o te muestran su horror, porque te dejaron con la cara deformada, hinchada y tumefacta en una operación desafortunada. Tampoco es válido decirle a un enfermo que tiene que llevar un corsé "venga para aquí señorita Escarlata que yo le ayudo". Reírse del cojo porque cojea, del sordo porque oye mal o del gordo porque está enorme, no tiene gracia, no es políticamente correcto y además es muy fácil cuando tú oyes perfectamente, andas como una modelo y usas una talla treinta y ocho. Después hay otras bromas que son privadas y que sólo entienden los cercanos a ti, pero que resultan de muy mala educación, si hay ajenos, porque además de sentirse excluídos les parecen tontas. Decir "en Urdilde hay un estanco" es una broma familiar que sólo le hace gracia a esa familia, o reponder a la pregunta ¿para qué? paraguayo, sólo me hace gracia a mi. Desde aquí pido perdón a mi cuñado que se sintió dolido por unas bromas que no tenían gracia ninguna, aunque tampoco fue para ofenderse tanto, que total un esguince lo tuvimos todos en algún momento de la vida, y que si se compra unas babuchas de terciopelo y un bastón con cabeza de caballo o de bulldog puede estar de lo mas glamuroso. Es más con un buen sillón y un escabel, ni Felipe II.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Gastronomía (resucitada)


Sucumbimos a las modas. Estamos muy tranquilos dándole al cocido y a las lentejas, cuando alguien decide que lo oriental está de moda, por ejemplo. Y venga, a hacer gastos. Que si los cuencos, los palillos y todo rojo y negro que queda muy bien y es muy nipón. Porque esa es otra. Muy pocos distinguen lo que es chino, japonés o coreano y el mezcladillo es algo que ni te cuento. Que compramos un wok y pretendemos hacer sushi a fuego vivo. Porque el wok es uno de lo primeros elementos de la cocina oriental que adquirimos. Y no un wok cualquiera, claro, como los del super. Ahora hay sartenes a las que los fabricantes listos llaman wok para que los bobos piquen. El otro día fui a la tienda, porque me había olvidado de comprar patatas. Ahora al pagar te dan puntos para adquirir diversos artículos, desde una vajilla a un juego de cama según la época del año. El de estos días era la batería de cocina, léase sartenes y tarteras. Digo yo que lo de batería de cocina será porque si pones las tarteras con el culo para arriba y utilizas los palillos de la comida china para golpearlas, te montas un grupo musical en menos de nada. Al grano que me disperso. Pues si señor, en medio de tarta orgía de acero inoxidable, hay un falso wok, pero no tiene salida ninguna, porque en este pueblo la gente es muy sensata y aunque llevan las almejas de paseo, nadie prepara comida oriental y pensaban, hasta que yo les puse al día, si el wok sería para el rustrido de la caldeirada. A lo que íbamos, que el falso wok se llenó de polvo en el super. Como el mío. Comprado en el Corte Inglés, auténtico, con certificado y modo de empleo, un pastón que me dejé en él, y sigue allí. En la despensa (que por cierto necesita que la ordenen, aviso para navegantes...) Todavía no compré los cepillos de bambú necesarios para limpiarlo al fuego, como mandan los cánones, y si no se limpia como es debido pues no se puede usar.Y también tengo fideos chinos, y salsas y también arroz basmati y cuscús y pasa sultanas. Porque ya puestos de lo civil pasamos a lo criminal y de lo oriental a lo marroquí sin ningún tipo de rubor. Aunque ahora con tanto bazar chino nos están fastidiando, porque ya cualquiera va a dominar la salsa de soja y el feng shui, con el trabajo que le costó a una dominar la técnica de los espejos y del chi, que mi casa estaba llena de delfines que esto parecía el acuario de La Coruña. Vaya, que por culpa de Oriente cuando vinimos para esta casa, tuvimos que colocar un retrato de Paco Vázquez en el recibidor cuando era el alcalde. Claro, la gente te preguntaba si era un antepasado, porque qué hacía si no ese señor en la entrada en el sitio de "Dios bendiga cada rincón de esta casa. Tú explicabas que era por el feng shui, los delfines y el acuario y que como no teníamos acuario poníamos a Paco Vázquez para que entrara dinerito. Pero nadie lo entendía. Ahora ya pasó un poco de moda Oriente y por culpa de los anuncios del Gadis volvemos a lo nuestro. En todas partes te ofrecen grelos con almejas, revuelto de grelos con erizos, grelos en tortilla y por supuesto lacón con grelos, que al deconstruirlo ya no hay que tomarlo por carnaval. Por todo esto, mi wok seguirá cogiendo polvo en la despensa sin estrenar, porque ya no estará de moda. Lo que tendré que comprar será un pote, para poder hacer el caldo como en los viejos tiempos. Pero al llevarse "vivamos como galegos" la foto que tendré que poner en la entrada será la de Fraga. Pero claro, como se me cayó la cara, la gente me preguntará si es la foto de un antiguo novio y no, por eso no paso.