jueves, 11 de diciembre de 2008

Permiso para hablar

El vivir en un lugar u otro, no determina muchas de las cosas que te pueden suceder. Creo que uno mismo es el que atrae los sucesos extraños, conocer personas raras o que el absurdo de lo que te rodea sea algo habitual en tu vida. Vivo en un lugar cerrado, me trato con muy poca gente, por lo que pienso que universos como Macondo, Obaba, no son tan ajenos a la realidad, sino que son mas que nada formas de vivir tu medio. Y todas estas reflexiones vienen al caso por un comentario que leí en la galería de flickr dónde cuelga las fotos Juan. Hay una a la que tituló "Octavia en el jardín de las piedras". No voy a contar cómo es la foto, porque si alguien tiene curiosidad que vaya desde el enlace que tengo en esta página. Lo que llama la atención, a parte de lo bonita que es la foto, es uno de los comentarios que hace una de las personas que la visita. "De Veras tienen un jardín de piedras? Como puedan crecer?" (la cita es literal, uséase, copiar y pegar) ¿ Lo preguntará en serio? De verdad, yo me estuve riendo un buen rato, no se si por el sentido del humor de esta persona o por la pregunta, por llamarla de alguna manera, absurda. ¿Qué puede pasar por esa cabeza para hacer una pregunta así? ¡Que a esa persona no la conocemos de nada! Que podemos imaginar que es una inocentona, por no decir otra cosa, porque pobre, alaba la foto y se preocupa de dejar una muestra de su agrado. ¿Cuantas veces aunque no sea de un modo tan evidente hacemos preguntas tan extrañas que hacen dudar de nuestras capacidades mentales? Dejarlas por escrito es otra historia, pero ese es el peligro de la inmediatez de internet. Se hacen grandes amigos desconocidos y se dicen las mayores tonterias sin que medie ni un instante. Tampoco hay que darle mayor importancia, todos metemos la pata alguna vez en la vida, aunque unos más y otros menos, claro. El que mucho habla hunde el pie hasta la garganta, debería decir un refrán, porque claro, las personas de lengua fácil dicen muchas cosas a lo largo del día y muchas de ellas aunténticas tonterías. Te salva que no quedan grabadas en una página dónde las puede ver cualquiera. Desde luego la vida sería complicada si todo lo que vivieras se pudiese ver en la web. Cuando nací, fui un bebé muy bonito, cuando aprendí a leer, el día de mi boda, los invitados y las ropas ochenteras que llevaban. Hasta ahí muy bien, pero que salga cuando te dejaron plantada en casa, esperando a que apareciese el amor de tu vida, o el día que te decidiste a cantar en público "bella sin alma", por las calles de Santiago a voz en grito de ganchete de una amiga de carrera, cuando la canción estaba ya pasadísima de moda, o aquella otra vez que en una boda hiciste un brindis y te confundes y en vez de decir el nombre del novio, tienes un lapsus y el nombre que sale de esa boquita pecadora es el del ex, que también estaba presente, que vamos, somos muy modernos y tenemos muy buen rollo, pero confundimos a los pobres invitados. Todo eso y más saldría en tu web, en el blog de tu vida. Pues no. Que yo estoy muy bien así, en mi vida en el anonimato y que no me da la gana, que no me voy a prestar a eso, por mucho que se empeñen los productores o lo que sean, mi vida no se va a exponer, aunque ahora que lo pienso ¿ Dónde se graban las vidas? ¿Quien tiene el dvd de la mía, coño, qué quiero grabarle encima una que me bajé del emule y es mucho más divertida?

viernes, 21 de noviembre de 2008

Conga


Lisboa, qué decir de Lisboa, cuando los fotógrafos del grupo ya hicieron miles de fotos. No voy a hacer un relato pormenorizado de las excelencias de Portugal, porque para eso ya tenemos a Saramago que tiene mejor verbo que el mío y el secreto para un matrimonio duradero. Dos cuartos de baño. Qué razón tiene. Dicen que el amor se acaba en el matrimonio. Es mentira, el amor se entierra a tres metros, al compartir baño, dormitorio para dormir, cocina, sala de estar...y según qué estancias, si tienes una mansión o un pisito de los de la ministra. Pensándolo bien, si es un pisito mínimo, con entrar por la puerta ya se produce el entierro. Pues sí, que ultimamente tengo tendencia a la dispersión y aunque tantos años de vida en pareja con el mismo señor, aunque antes era un chico, que vamos, me iba yo a casar con un señor, me autorizan para hablar de tan arduo tema, creo que será mejor que vuelva a Portugal. Lisboa, que bello anuncio el de las botas Clarks, que me las probé y son una monada, lo que pasa que con los pantalones no se ve la hebilla de pirata y como no estoy en edad de leggins y los pitillos con el culo gordo no quedan bien, pues no me las pude comprar. No quise decir que tenga el culo gordo, que una no anda por el mundo comentando sus defectos, pero que no, que el pitillo no es el pantalón que más me favorece, que con el trabajo que me costó dejar el tabaco, voy yo a caer en esas tentaciones. Pues si, en el sitio del anuncio estuvimos, allí arriba, agotados por cierto de tanto andar, porque si en Roma anduvimos en Lisboa ni te cuento, que a mi cuñado le dio un punto de locura y se lanzó como un poseso por una carretera al infinito. Lisboa, bella ciudad de fados y tranvías. Qué hotelazo teníamos. Reservamos, naturalmente, tres habitaciones. Por un problema del hotel nos encontramos con dos suites por el morro y una habitación normal. La razón de por qué las suites fueron a la famila de Volty la desconozco, pero no me importó porque la nuestra era preciosísima ¿pero y si no lo fuese? Ir con esta gente de viaje es seguir la ley de la jungla, hay que andar con mucho cuidado, aunque en Roma anduvimos espabilados y pillamos la habitación mas grande, aunque resultó que el aparato de aire acondicionado era viejo y apenas funcionaba. Pues si, Lisboa, que bella es Lisboa. Se come bien en Portugal, pero no se, ultimamente no acabo de encontrarle el punto a las comidas portuguesas, no se, como que están un poco grasientas. Recuerdo aquella taberna de Lisboa, en que desesperados por el hambre de algunos, nos metieron a la fuerza. Fue muy barato, pero todo sabía igual. Las croquetas, el arroz, había un chino o una china, no se sabía bien, que era el que cocinaba, y que nos daba el bacalao a la portuguesa con salsa de soja y las tripas con rollitos primavera. Bello país Portugal, país de contrastes. Ahh, que la cena de fin de año fue en un bufett alemán y Caaal bailó una conga.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Salida de año



Por desgracia se acerca la Navidad. Como todas las personas de cierta edad, la odio. No voy a caer en lo que todos decimos, "estas fiestas sólo son alegres cuando eres niño" o "cuando te empieza a faltar gente, ya no te gusta", ni todas estas obviedades, que por ende reflejan la realidad. Tras la Nochebuena, que siempre terminamos cantando como una ola y cosas así en el karaoke casero, viene el fin de año y con él viene el viaje. Los últimos años nos fuimos con mi hermana Volty, que no tengo otra y su familia. El primer año fue a remojo. Balneario, baños calientes, comidas clericales...Todo muy idílico pero no tanto. El balneario era cutre. No malo , ni sucio, ni horroroso, simplemente cutre. La elección fue mía, así que no tengo a quien culpar. No dormí nada de nada. Aquella calefacción a cincuenta grados, aquellas camitas de hostal barato...Imposible conciliar el sueño. Pero las piscinas...Bueno, la exterior. Bañarse de noche (porque oscurece pronto, porque a las ocho como que cerraban) en el agua calentita, con aquel frío que te cortaba las aletas de la nariz...Me sentí como David Meca , aunque en valiente, que a él le daba miedo la noche. Cierto que en la piscina no había medusas, pero estaban las pirañas de mis sobrinas, que si no te lanzan un bocado es porque una cuida mucho la dentadura y la otra porque es muy escrupulosa. Cuando llevabas un ratillo parecía como que bajaba la temperatura y entonces te ibas a las interiores, con sus chorros y su agua calentita. Aunque hay que tener cuidado de no abrir la boca, porque mi cuñado agarró un virus que no soltó hasta que se lo pasó a su hija pequeña, y yo creo que fue de tragar agua. Otro año nos fuimos a Espiño. Magnífico viaje, que bien comimos.. Todavía me duele el estómago. Qué desayunos me gastaba. Llenaba los platos de todo y después me daba pena dejarlo y me lo zampaba. Pero lo nunca visto, lo jamás admirado, el buffet de primero de año. Retendré en mi memoria por los siglos de los siglos, aquella mesa central larga repleta de manjares cada cual más sabroso que llegaba hasta el infinito. Aquella otra llena de quesos y aquellos postres...Sin saber qué comer por miedo a no poder probar el resto, observar con envidia el plato de los demás porque siempre tenían algo que yo no había cogido...La angustia que me asaltaba al no poder comérmelo todo. Esa es mi desgracia. El ser tragona y no tener capacidad digestiva para satisfacer mi glotonería. Como poder comer, puedo comerme todo lo que desee, porque muy pocas veces me siento llena, pero a la media hora ya todo me duele, todo me sobra y me estorba. Pero si puedo mirar. Y me encanta mirar los escaparates de las pastelerías, sobre todo la del Coral, imaginar los sabores, paladearlos, pero ahora ya no me queda ni eso. Porque como soy coleccionista de síndromes, hay uno que no tenía y que es raro, por lo que decidió poseerme. El famoso síndrome de Frey, que sólo es famoso para aquellas personas que comen conmigo. Pero estoy viendo que el tema me puede dar para una entrada nueva, por lo que lo dejaré para otro día, que ando muy escasa de ideas y no las venden en las tiendas. Menos mal, porque si llegan a hacerlo quien vería en los mercadillos diciendo a los vendedores a tres euritos la idea de Dios, que es de marca Paraíso.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Humor

Normalmente, nos quejamos de que fulano o mengano no tienen sentido del humor, cuando, si lo piensas detenidamente, lo que sucede es que no se ríen de tus chistes. Y no es que no seamos lo suficientemente ocurrentes para que nuestras gracias sean universalmente reconocidas, si no que lo que sucede es que muchas veces sólo tienen gracia para quien no está directamente implicado en el suceso digno de escarnio. Pongamos ejemplos. Ahí atrás mi pobre cuñado pisó una piedra y se hizo un esguince. Decirle "pisa con garbo que un relicario te voy a hacer" no tendría gracia para él, pero si para el que hiciera o hiciese el chiste y para los desalmados que se hubieran reído en caso de haberse producido. Decirle, cuando te lo encuentras apurado y compungido buscando la manera de acercarse a un centro de salud, si llamas a una ambulancia o lo llevas en angarellas, no tiene gracia, aunque a ti te la haga. Y no es porque los comentarios no sean atinados, sino porque no procede hacer a una persona blanco de una broma si le duele algo. Hacer chistes con la muerte de un perro, gato o mascota es algo fácil y usual, pero al dueño del animal no le hace gracia ninguna. Cuando hay algún simpático que te llama para darte el pésame con el comentario, entre risas, de "y habrás llorado y todo" te dan ganas de decirle "pues más que si te hubieras muerto tú, hijo de puta" Que además nunca entenderé para qué te llama. A mi me gustan los chistes absurdos, ese tomarse a broma lo más sagrado, reírse de la enfermedad o de la muerte como catarsis que te alivie del sufrimiento. Pero con una salvedad, que la broma la haga uno mismo, que seas tú el que se ríe de tu enfermedad, no que los demás se tronchen de la risa o te muestran su horror, porque te dejaron con la cara deformada, hinchada y tumefacta en una operación desafortunada. Tampoco es válido decirle a un enfermo que tiene que llevar un corsé "venga para aquí señorita Escarlata que yo le ayudo". Reírse del cojo porque cojea, del sordo porque oye mal o del gordo porque está enorme, no tiene gracia, no es políticamente correcto y además es muy fácil cuando tú oyes perfectamente, andas como una modelo y usas una talla treinta y ocho. Después hay otras bromas que son privadas y que sólo entienden los cercanos a ti, pero que resultan de muy mala educación, si hay ajenos, porque además de sentirse excluídos les parecen tontas. Decir "en Urdilde hay un estanco" es una broma familiar que sólo le hace gracia a esa familia, o reponder a la pregunta ¿para qué? paraguayo, sólo me hace gracia a mi. Desde aquí pido perdón a mi cuñado que se sintió dolido por unas bromas que no tenían gracia ninguna, aunque tampoco fue para ofenderse tanto, que total un esguince lo tuvimos todos en algún momento de la vida, y que si se compra unas babuchas de terciopelo y un bastón con cabeza de caballo o de bulldog puede estar de lo mas glamuroso. Es más con un buen sillón y un escabel, ni Felipe II.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Gastronomía (resucitada)


Sucumbimos a las modas. Estamos muy tranquilos dándole al cocido y a las lentejas, cuando alguien decide que lo oriental está de moda, por ejemplo. Y venga, a hacer gastos. Que si los cuencos, los palillos y todo rojo y negro que queda muy bien y es muy nipón. Porque esa es otra. Muy pocos distinguen lo que es chino, japonés o coreano y el mezcladillo es algo que ni te cuento. Que compramos un wok y pretendemos hacer sushi a fuego vivo. Porque el wok es uno de lo primeros elementos de la cocina oriental que adquirimos. Y no un wok cualquiera, claro, como los del super. Ahora hay sartenes a las que los fabricantes listos llaman wok para que los bobos piquen. El otro día fui a la tienda, porque me había olvidado de comprar patatas. Ahora al pagar te dan puntos para adquirir diversos artículos, desde una vajilla a un juego de cama según la época del año. El de estos días era la batería de cocina, léase sartenes y tarteras. Digo yo que lo de batería de cocina será porque si pones las tarteras con el culo para arriba y utilizas los palillos de la comida china para golpearlas, te montas un grupo musical en menos de nada. Al grano que me disperso. Pues si señor, en medio de tarta orgía de acero inoxidable, hay un falso wok, pero no tiene salida ninguna, porque en este pueblo la gente es muy sensata y aunque llevan las almejas de paseo, nadie prepara comida oriental y pensaban, hasta que yo les puse al día, si el wok sería para el rustrido de la caldeirada. A lo que íbamos, que el falso wok se llenó de polvo en el super. Como el mío. Comprado en el Corte Inglés, auténtico, con certificado y modo de empleo, un pastón que me dejé en él, y sigue allí. En la despensa (que por cierto necesita que la ordenen, aviso para navegantes...) Todavía no compré los cepillos de bambú necesarios para limpiarlo al fuego, como mandan los cánones, y si no se limpia como es debido pues no se puede usar.Y también tengo fideos chinos, y salsas y también arroz basmati y cuscús y pasa sultanas. Porque ya puestos de lo civil pasamos a lo criminal y de lo oriental a lo marroquí sin ningún tipo de rubor. Aunque ahora con tanto bazar chino nos están fastidiando, porque ya cualquiera va a dominar la salsa de soja y el feng shui, con el trabajo que le costó a una dominar la técnica de los espejos y del chi, que mi casa estaba llena de delfines que esto parecía el acuario de La Coruña. Vaya, que por culpa de Oriente cuando vinimos para esta casa, tuvimos que colocar un retrato de Paco Vázquez en el recibidor cuando era el alcalde. Claro, la gente te preguntaba si era un antepasado, porque qué hacía si no ese señor en la entrada en el sitio de "Dios bendiga cada rincón de esta casa. Tú explicabas que era por el feng shui, los delfines y el acuario y que como no teníamos acuario poníamos a Paco Vázquez para que entrara dinerito. Pero nadie lo entendía. Ahora ya pasó un poco de moda Oriente y por culpa de los anuncios del Gadis volvemos a lo nuestro. En todas partes te ofrecen grelos con almejas, revuelto de grelos con erizos, grelos en tortilla y por supuesto lacón con grelos, que al deconstruirlo ya no hay que tomarlo por carnaval. Por todo esto, mi wok seguirá cogiendo polvo en la despensa sin estrenar, porque ya no estará de moda. Lo que tendré que comprar será un pote, para poder hacer el caldo como en los viejos tiempos. Pero al llevarse "vivamos como galegos" la foto que tendré que poner en la entrada será la de Fraga. Pero claro, como se me cayó la cara, la gente me preguntará si es la foto de un antiguo novio y no, por eso no paso.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cambios


No se si a alguien le habrá pasado, que como las personas, hay cosas que nos demuestran tener dos caras. Tú te vas tan tranquila de compras y ves una camisa para tu medio pomelo preciosa. Clásica, pero al mismo tiempo actual, discreta y limpita. Monísima, ideal para llevar a la oficina. Y no la abres, para qué, si está tan doblada que no vale la pena. La compras y llegas a casa y le dices, mira que camisa tan bonita te compré y él la mira, la abre y dice ya, pero voy a pasar mucho calor en el trabajo. Pero que tonterías dice este hombre, hasta que te la enseña y ves que tiene un dragón en la espalda. Esa es la doble moral de la ropa, que te engatusa con el exterior y cuando te das cuenta hay maldad dentro de ella. Otro día voy a comprarme una prenda entre parka y chaqueta con cinturón. Muy mona, que te vale para un entierro y para una cena. Llevaba una capucha con corchetes. No importa porque la capucha se la suprimo y me queda un fondo de armario estupendo. Llegas a casa, sacas la capucha y te encuentras que tiene una calavera en la hombro. Que falsa! (como diría mi sobrina la Mayor) piensas. Ayer, como llovía, abro toda satisfecha mi paraguas nuevo. Es plegable de esos que tiene fundita. Resulta que lo compré por negro pero en los extremos tiene dibujos de vacas. Esta vez no me importó porque es monísimo, pero estuve a punto de comprarle otro para mi madre. Que nos timan, no se si a todo el mundo o solo a mi que compro atolondradamente. Menos mal que las cosas se pueden cambiar, pero una ya está harta de pasarse la vida cambiando. Cambias de edad, siempre para peor, claro. De la edad de la inocencia cambias para la del pavo en la que te salen unos granos horribles. Después para la prohibida, que diría Torcuato Luca de Tena en una novela horrible y fascista que se leía en mi adolescencia, en que estás insoportable. Más tarde es la edad de merecer, que como no merezcas lo suficiente te quedas soltera y para vestir santos, en mi familia la Virgen de Los Dolores (que como dice nuevamente mi sobrina, en nuestra familia lo de vestir santos es real; lo aclaro porque ésa seguro que me reclama la autoría) Y de ahí en adelante el declive total. La edad de la maternidad, sin embargo es algo que se ha quedado totalmente difusa. Puedes tener un bebé a los veinte y otro a los cuarenta y cinco, con lo cual la limitación por edades se viene abajo, por lo que Ana Rosa Quintana y compañía me acaban de estropear esta entrada, que no se porque razón tomó un desvío y del tema inicial se acaba de pasar a la prensa rosa. Porque la verdad, no se que será mas apropiado si hacer como Ana Botella que casó a su hija siendo una niña y ya tiene tropecientos vástagos o como Marcia Cross que a sus cuarenta seis años tiene unos gemelos bebés. O Nicole Kidman, que se llama como una de mis gatas, y a los 41 está embarazada o ya tuvo el hijo, no recuerdo con exactitud porque en ese momento nos llamaron para entrar en la consulta del médico. Que la vida está llena de cambios. Tanto se cambia, que conozco a una familia que eran tan normales y les están pasando cosas rarísimas. Para empezar tienen que dormir con mordedores. La hija mayor se partió un diente durmiendo y la madre se muerde la lengua también en sueños, con lo cual, ya se sabe eso de que "si te muerdes la lengua seguro que te envenenas" está acabando con ella, porque mala bilis tiene por un tubo. Lo que les sucede es evidente, se están transformando en vampiros. Lo que no se es como vamos a hacer este año para pasar la Nochebuena, porque siempre dormíamos en su casa y ahora como que da miedo. Que san spiderman nos proteja.

sábado, 25 de octubre de 2008

A tomar las aguas

En este pueblo, las paellas no son como las de todos los sitios, con sus gambas congeladas y sus berberechos pochos. Las almejas a la marinera no llevan una simple salsa y para de contar. No, aquí las almejas y los berberechos son especiales porque son muy "ilustrados". Ya se sabe que viajar amplía horizontes y eso le pasa a las almejas de aquí. La gente normal compra los moluscos y los limpia, dejándolos desbabar en una bañera de plástico. Como mucho, en los buenos tiempos, es decir, en mi juventud, cuando el mar no estaba contaminado, bajabas a la playa (si vivías cerca de ella, como yo ) y cogías agua de mar para la faena. Pero no, aquí son diferentes. Meten las almejas en una cesta y se las llevan de veraneo. Y esto lo hacen amas de casa normales y corrientes, no seres extraordinarios o un poco diferentes. Cogen a los niños, la sombrilla y el cesto de las almejas. En la playa, depositan a sus vástagos en la arena, ídem con la sombrilla y ahora viene la maniobra esencial. El cesto con las almejas lo acercan a la orilla. Buscan unas rocas donde calzarlo y allí lo dejan. Toda la tarde de playa gira en torno al bienestar del preciado molusco. Las visitas se suceden. Lo giran, lo mueven de sitio según el avance de la marea... Todo esto se puede repetir en dos o tres tardes sucesivas. Pero lo mas gracioso es que lo hacen con la mayor naturalidad del mundo. La tarde que vi por primera vez este suceso, no salía de mi asombro, porque además la amiga de mi amiga que las llevaba ni siquiera era la dueña de los bichos. Le pertenecían a su hermana, que como estaba acatarrada y no podía ir, se las encomendó para que les diese un baño. Pero la tarde acabó en tragedia. Esta chica, la amiga de mi amiga, es decir la tía de las almejas, se entusiasmó con nuestra conversación tan amena y cuando se dio cuenta las almejas se habían escapado. De poco valieron los esfuerzos por cogerlas, por buscarlas, aunque media playa se solidarizó en el rescate. Fue una de las mejores tardes de mi vida, porque de verdad que el espectáculo era surrealista. Un montón de marujonas buscando unos pobres animales que huían hacia la libertad. Yo, por no quedar mal, hacía como que buscaba, pero sufrí con los esfuerzos para no reirme, no de la pobre mujer sino de lo absurdo de la situación (aclaro). No aparecieron. Al final se tuvo que quedar con la mitad de la cesta nada más, porque hubo unas cuentas pasmonas que no fueron lo suficientemente rápidas para escapar. La pobre mujer casi lloraba, a ver como le explicaba a su hermana la huída de Alcatraz en masa, porque al día siguiente era fiesta y había invitados. Yo, que nunca había visto que se sacara de paseo los ingredientes de la comida, pensé si sería buena idea llevar el solomillo del domingo a casa de unos vecinos que tienen vacas, pero me dijeron que no, que sólo los bivalvos van al balneario.

lunes, 20 de octubre de 2008

Años

Antes tenía un space que ya no existe. Voy a resucitar alguna vieja entrada, porque ando un poco seca de ideas.

Una de las terribles cosas de cumplir años no es que te hagas más viejo, que al fin y al cabo no te das cuenta de ello por el hecho de sumar años. Lo peor son los síntomas. Pueden empezar con un aumento de talla, pero eso puede significar también que comes más de la cuenta. Puede suceder que te duelan los riñones cuando te levantas por la mañana, pero quizá es que debas cambiar de colchón. Te salen canas, pero hay que pensar que el exceso de preocupaciones también las origina. Los hijos crecen, pero muchas veces es por exceso de riego, que menos Actimeles de esos y seguro que seguirían siendo niños más tiempo o por lo menos se volverían transparentes como en el anuncio y no te descubrirían la edad. Porque eso de "los tuve muy joven" ni cuela ya y además te delata, porque o eres mayor o es que estás pasada de moda, que nadie tiene ya los hijos pronto. Que para los monstruitos de ahora, cuanto mayor te coja mejor, que antes te llevan al asilo y así los sufres menos. Continúo con el tema principal. Si no son las canas, ni los kilos ni los hijos, hay dos hechos fundamentales de los que es imposible evadirse. Un buen día te levantas, te miras al espejo y te das cuenta que ya sucedió. Se te cayó la cara. Ya eres mayor. No te tiene que suceder a una edad determinada, ni depende de la forma del rostro, ni de que seas guapa o fea. Simplemente llegó su hora. La de la cara. Tampoco tiene que ver con la gravedad, porque a lo mejor el resto de de lo que se cae, sigue en su sitio. Puedes tener el culo prieto, pero la cara caída. Y si tienes la cara caída es que ya estás en una edad madura. Tú eres la primera que lo nota , lo que no deja de ser una ventaja, porque los comentarios de los demás ya no te sorprenden. Que si estás mas delgada o mas gorda, que si tienes ojeras o si cambiaste el color del pelo. Algo te encuentran, pero no saben lo que es. Tú si. Se te cayó la cara. Hay otro síntoma inequívoco de la vejez, pero de eso ya hablaré otro día porque me acabo de deprimir. Y digo yo, si la cara es el espejo del alma ¿ Mi alma está ya en el infierno? Porque las almas cuando caen van al Averno. Por lo menos estará calentita.

jueves, 16 de octubre de 2008

Aclaración

Como he sido criticada por mi pareja, quiero aclarar y aclaro, que en ningún momento intenté burlarme o despreciar la vida que se lleva en la zona más rural de nuestra tierra, de la que soy ferviente admiradora, ni mofarme de mis vecinos a los que estoy agradecida por su acogimiento, ni reírme de su vocabulario del que soy estudiosa. Me siento como una famosa mandando comunicados a la prensa. O como Rajoy...ufff

sábado, 11 de octubre de 2008

Antropología cultural

Vivir en el rural, a parte de que suena muy pijo, es un poco complicado. Hay reglas no escritas, no es por maldad pero mejor que no las escriban, para mantener una vida social sana. Una de ellas es que si quieres "socio" sales a la puerta aprovechando el rayito de sol. En menos de diez minutos encontrarás con quien hablar. Si te apetece ampliar horizontes y unirte al casinillo de las vecinas de mas arriba (vivo en una cuesta muy cuesta) coges la bolsa de basura y al contenedor. Ya tengo comprobado que existen en trescientos metros tres grupúsculos diferentes de "mujeres a la puerta". Hombres también hay, pero suelen hacer otro tipo de reuniones. No están tanto a ras de calle, están mas a nivel de terrazas, huertas o bancos. Yo me puedo unir a ellos sin demasiados problemas, porque aunque no hablo de futbol, si hablo de ordenadores, de satélites o de teléfonos móviles. Porque no se vaya a creer la gente que en mi lugar están lejos del mundanal ruido de las ondas hertzianas. Fuimos los principales piratas de los canales de pago hasta que se acabó el chollo. Como dice uno de mis vecinos, no se comete ninguna ilegalidad, únicamente se capta lo que está en el aire. Otra de las reglas, es que hay que salir a hablar por lo menos cada dos días. Si tardas más, te acusan de no relacionarte, de estar metida en la cueva o de dormir. Además te pierdes noticias interesantísimas, como si anda por ahí una furgoneta de rumanos robando bicicletas. Yo a veces me despito y me castigan. Dejan de darme huevos, no me cuentan si están limpiando las cunetas y cosas así. Lo peor es como te salgas demasiado de la norma. Al pobre vecino nuevo lo queman. Plantar arboles para que no se vea su terraza es algo que no le perdonarán jamás, por mucho que el pobre intente remediarlo. Eso y que no consulte las reformas que hace, que no pida opinión sobre los obreros que contrata, en resumidas cuentas, que no implique a las fuerzas vivas del lugar en el desarrollo de la obra. Porque no se da cuenta, pero les está robando la diversión de un par de inviernos. Con nosotros pasó algo muy parecido, pero supimos reaccionar a tiempo, o supo mi última perra, que era muy lista. Gracias a sus visitas, a sus ladridos cortos pidiendo comida, las dos nos dimos unas buenas panzadas de follados y lo más importante, logramos la aprobación de los pilares de la comunidad. No fui condenada al ostracismo por poco, y como el nuevo vecino no se ponga las pilas, no habrá quien lo salve, ni siquiera yo, que podría ser un puente de unión. A mi me capacita para estas relaciones tan difíciles haber visto tantas series de tv. Sin Cícely dudo mucho que yo pudiera navegar en aguas tan complicadas. Pero una aprende de las experiencias de los demás, por lo que jamás caeré en las torpezas de Joel. Yo acepto sin pestañear que existe un virus de la trombosis que se está apoderando de los integrantes del rueiro, que las Benelux son las mejores ventanas para los tejados, que en la empanada hay que poner un "diluvio de cebolla" o que hay que que tener cuidado con el frío porque te "puede dar enfermedad" en la calle. Me acostumbré a que la luna pone la ropa tan blanca como el sol, que hay que ahumarse después de venir de un entierro o si andas con gatos pequeños y que yo sea la heredera del mote del anterior dueño de la casa. Pero para el susto que me llevé el otro día no estaba preparada. Estaba tendiendo ropa cuando oigo tocar la campana. Pienso "hay difunto en la parroquia". Escucho los tañidos y digo "es hombre"*. Empecé a gritar....El Anónimo me dijo, que no me preocupe hasta que no me ponga la ropa de los domingos y vaya al funeral.
*Por el número de campanadas se sabe si el muerto es de un sexo o de otro.

jueves, 9 de octubre de 2008

Terminales

Cada uno lleva su cruz o le cuelgan un sambenito. A mi me colgaron el de destructora de teléfonos (un chico muy educado de movistar, por cierto). Y va a ser verdad. Tuve varios a lo largo de mi vida de usuaria de móviles. El primero era no se de que marca, por supuesto de tapa. Como era inevitable me pasaba el día entero jugando yo sola, claro, a "comandante Spock, aquí Kirk". No todo el mundo tenía móvil y eso que no fui de las que tuvieron teléfono en el coche, porque de aquella todavía no éramos una pareja gay hetero. Pero si lo compramos pronto. El teléfono trekkie duró dos días, se estropeó por alguna razón que no recuerdo. Creo que los siguientes fueron unos nokia, aunque no se si hubo otro por el medio. Compramos dos enormes nokia, preciosos y decían que pequeños. Cada uno el suyo. En aquellos tiempos se compraba uno para la unidad familiar. Ya apuntábamos maneras. Eran tan buenos que cuando cambiamos,uno se lo vendí a mi hermana y el otro a mi cuñada. Pero me sentí cutre y a mi cuñada no se lo cobré y a mi hermana le devolví el dinero. Me pierdo en los siguientes. Se que tuvimos unos que parecían de primera comunión y por fin volví a los de tapa. Uno precioso, muy mono y muy cómodo, que me lo ponía en el hombro y podía hablar horas mientras barría, cocinaba y trabajaba. No se lo que pudo pasar pero mientras hablaba un día sentí un ruido extraño y que se me caían cosas de la oreja. Audífono de momento no tengo y el cerebro se pierde por un hombre, por unos zapatos o por un hombre ¿ya lo dije? pero no se cae a trozos.El móvil se había desintegrado. El de la tienda, ese chico tan amable, me dijo que en su vida había visto cosa igual. Me quedé con uno que mi madre no usaba, igualito al mío pero rojo. Yo muy contenta, porque excepto por ese percance el teléfono iba muy bien. Pero una noche creí estar en una nave espacial, por lo menos. De repente empezaron a verse destellos en la habitación. El móvil rojo se había vuelto loco y no paraba de emitir luces. Pues otro que se estropeaba. Ya era un poco vergonzoso. Me fui toda dispuesta a comprar uno nuevo. Precioso, planito, ligero, fácil de entender. No tenía tapa, pero si cámara y blutú. Lo puse a cargar esa noche, pero a la mañana siguiente ni un ápice había cargado. Hablar con la de la tienda, que no era el chico tan amable, devolver el teléfono y empezar de nuevo. Por fin conseguí uno igual al de las luces, después de que me aseguraran que no volvería a pasar. Esto fue en noviembre pasado. Feliz con el "parato". Era la envidia de todo el mundo mayor de treinta y cinco." Que poco ocupa, que diseño tan bonito, que fácil de usar". "Pues me lo dieron gratis por los puntos". "El próximo como éste, que me encanta."La verdad que feliz y contenta. Pero como suele pasar no hay nada eterno, la cara se cae con el tiempo, los hombres sacan panza y los teléfonos deciden que ya se agotó su tiempo. Estaba tan feliz y relajada en mi playita mañanera, paseando, leyendo, sin gente alrededor, cuando decidí cambiarme de sitio. Estaría mejor en aquella peña, cual sirena(ojo, no ballena)varada, con mi novela en la mano y mis pies a remojo. Cogí mi bolsa nueva llena de orgullo, tan cómoda ella, llena de bolsillos, los de dentro para el bronceador de la cara (a partir de los cuarenta hay que tener uno para la cara y escote), para el boli anti fanecas, para la cartera de los imprevistos. El de fuera con cremallera, para el móvil y las llaves del coche. Con cremallera, que como su nombre indica se abre y se cierra y si no lo indica lo hago yo. Con la bolsa en la mano, los crocs (si tuvieran tacón me sentiría como Carrie en sexo en Nueva York, corriendo con sus sandalias de Prada detrás de un perro. Tengo toda la serie, por supuesto) el libro y las gafas de cerca, me fui hasta la peña. El movimiento es muy sencillo, levantas los brazos para depositar todos los lotes. Al hacerlo, la bolsa nueva se retuerce y algo cae. No son los zuecos que son sumergibles, ni las gafas, que también lo son. Ni la toalla que se pone a secar y listo. ¿Qué es lo único que no pude tener contacto con el agua salada y mucho menos darse un baño de inmersión? La cara de tonta que se me puso es indescriptible, sobre todo porque no tenía espejo y no podía verla. No lloré porque reservo mis lágrimas , que como los folículos ováricos (estoy en la edad en que los aprecio mas que nada), tienen un número limitado y si lloras por tonterías después tus lágrimas no impresionan. Le hice primeros auxilios repetidas veces. Los continué en casa y por unas horas revivió. Pero no sobrevivió la noche. Ahora me encuentro con el teléfono mas cutre del mundo, sin cámara ni el blutú de mis amores, que me llaman cuando llevo el coche, sin nada de nada. Pero...hoy me llegó una carta de movistar en que me ofrecen el iphone. En noviembre se acaba mi contrato de permanencia, tengo los puntos a mi disposición, es mi cumpleaños... creo que seríamos felices juntos y ya se sabe, nada dura para siempre, excepto las cartucheras si no te haces una lipo.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Ordenadores

Resulta que por ser un matrimonio gay de heteros, ahora también vamos a sentirnos soldados. Es todo muy complicado. Resulta que un buen día, voy a mirar un ordenador portatil con Voldy (cuando alguien te dice, a "mi no no me nombres", se convierte en la que no puede ser nombrada, usease...) y veo el precio. Desde allí mismo llamo a casa y me dicen compra uno. Pero yo que intento ser una persona seria y compradora responsable, digo que no, que no se puede comprar todo lo que se ve y que hay que pensárselo. Esa fue mi perdición. En casa lo medito y digo que si, que la unidad familiar tiene la necesidad urgente de un ordenador portátil. Caramba esos viajes en los que andas desnudo sin conexión, que no puedes sentarte en una plaza con wifi y mirar en el google earth el nombre de la susodicha plaza, o cual será la especialidad culinaria de Oporto, que llegas al restaurante y no sabes que pedir, hombre. Pues el miembro de la familia, yo soy la miembra desde ya, habla con un contacto, muy legal, pero contacto, que nos sirve todas las máquinas (las lavadoras y esas cosas de momento no) Y empieza la historia. Que si ya puestos, que me sale a precio de coste, porque no vamos a comprar uno mejor, que si hasta se le puede instalar el sistema operativo que quieras y fuchicar en su interior. El presupuesto se empieza a disparar y en un arrebato de sensatez digo que no. Que esto no funciona así. Que había un presupuesto y esto ya no tiene nada que ver con lo del principio. Y para eso, como el portátil es para mi, porque al final resulta que era para mi, prefiero un lector digital. Que lo necesito para poder pasear por la orilla sin que los libros me destrocen la muñeca del peso. Y ya estaba tomada la decisión. Sólo quedaba encargarlo. Pero como siempre, las cosas se complican. El pobre miembro enferma y tiene que estar tirado en una cama viendo a Ana Rosa por la mañana y telenovelas por la tarde. Es el momento del portátil. Me olvido del lector y decido que ya el portátil y no para mi si no para el que lo necesite en cada momento. El miembro accede, pero sin racanerías. No se como, resulta que ahora nos va a venir un portátil como los que usa el ejército, los que la Brilat se lleva a Afganistan y por esos mundos de guerras. Y digo yo, cada vez que lo encendamos en vez de la musiquilla de Windows sonará el himno español? Pues no se yo, pero juro que como me entre un virus gritaré "A mi la legión" y ni panda ni na, que me aparece la Chacón sin su niño a casette (Mafalda), pero igual de brava.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Inauguración

No se de lo que voy a hablar, ni si tendré lectores, si formaré parte de la tríada capitolina que me asusta... de lo que estoy segura es que esto de diseñar el blog es bastante aburrido. Me buscaré un secretario. Como esto es de prueba no voy a escribir ninguna tontería.