viernes, 6 de marzo de 2009

Amigos

Cuando se llega a una edad provecta, como la mía, además de los inconvenientes que esto tiene (la mayoría a la vista, por desgracia), puedes rebobinar, quien tenga buena memoria que no es mi caso, y ver tu vida como en el cine. Cuanto mayor eres, más episodios para rememorar o más temas sobre los que reflexionar. Una cuasi centenaria me decía que como ve mal y no puede ver la tele ni leer, pasa revista a distintos episodios de su vida, que además los recuerda con una enorme precisión, dice; yo digo que lo que no recuerda lo inventa. Un día le toca a un pretendiente, otro día a cuando era estudiante e iba al teatro con su mejor amiga, o cuando en su etapa laboral estuvo destinada en distintos pueblos...Y así se pasa muchas momentos que si no, le resultarían aburridos. Bien, pues yo he decidido que voy a hacer lo mismo, pero de otra manera, algo más ambiguo, que me permite hacer reflexiones, que para algo estudié filosofía aunque no se note. Esta vez le tocó a los amigos. Hay dos tipos de personas, las fieles y las infieles en sus diversos grados, que no tiene nada que ver con que corones o no a tu pareja. Las fieles, tienen durante toda su vida los mismos amigos, ni uno más ni uno menos, porque se cierran al conocimiento de nuevos seres, sean extraterrestres o del mismo pueblo. Los infieles todo lo contrario, conocen miles de personas, las hacen amigos y sustituyen a los antiguos o los abducen y los anexan a su grupo interminable. Conozco un caso que para celebrar su cumpleaños e invitarlos a todos tuvo que emplear todo el dinero que reservaba para el evento en comprar entradas de una discoteca, porque no le cabían en su piso de estudiante, para poder dar una fiesta. Fue de lo más cutre, porque vale, con la entrada te daban una copa, pero no había ni tortilla ni tarta. Además, en la discoteca entraba más gente, con lo cual, la anfitriona cuando se dio cuenta ya había hecho nuevas amistades con lo cual aquel cumpleaños era de lo más raro porque había mucha gente mezclada sin conexión de ningún tipo. Para marearse, vamos. Eso es algo que siempre odié y que siempre recomiendo a quien quiera oir mis consejos, uséase, nadie. No se deben mezclar las amistades, por dos motivos fundamentales: el primero, y no por eso más importante, que cada persona es multifacetada, es decir, con más escamas que un pinto, por lo que no eres la misma tomando un café con unos desconocidos, que en casa con tu madre o con las amigas de toda la vida, porque no, porque en cada situación de la vida hay que llevar los zapatos adecuados y no se puede ir a los Oscars en zapatillas, ni a la playa de catiuscas si es verano. El segundo motivo es consecuencia del primero: cada grupo conoce algo de ti que no saben los demás, con lo cual pueden compartir información y desde luego no te apetece nada que tus compañeros de trabajo sepan que lloras a moco tendido viendo "Lo que el viento se llevó", si eres verdugo, pongamos por caso y para que lo entienda todo el mundo. Y el tercer motivo, porque había tres, porque me da la gana, es que si les da por ahí te pueden poner a caldo, porque siempre hay en cada grupo alguien que no es de fiar. Pero a lo que iba, que me estoy dispersando. Aunque seas de los que conservan las mismas amistades toda la vida o de los que cambian de amigos continuamente, todos tenemos amigos del alma. Para muchos son tres o cuatro, para otros una docena, pero son esos amigos que, aunque no los veas casi nunca, siempre serán tus amigos. Y no tienen por que ser las mejores personas, ni ser los íntimos con los que compartes tus mejores o peores momentos. No, son esos que siempre han estado ahí a través del tiempo, a veces sin mostrarse, pero son los que por alguna razón que solo tú sabes estarán siempre contigo, en tus recuerdos, en tus vivencias. Los amigos del alma. Que cuando se van te dejan sin un trozo de ella, aunque tú no creas en la existencia del alma.

12 comentarios:

Caaal dijo...

Estoy de acuerdo en que hay amigos que lo son porque sí y lo son para siempre, aunque no hables con ellos tanto como con otra gente. Pero no te doy la razón en lo de las "mezclas" porque yo soy experta en ellas y puedo asegurarte que, si es la gente adecuada, puedes conseguir estar con más amigos en menos tiempo y hacer que surjan amistades entre personas que ya son tus amigos, y eso mola. Es verdad que uno es distinto en cada grupo, pero tampoco se difiere TANTO como para que haya quienes piensen que eres otra persona (a no ser que seas bipolar, algo que, por lo que veo, ¡se estila bastante!). Y si van a hablar mal de ti a tus espaldas... ¡qué buenos amigos tienes, ¿eh? Ya no es que no debas juntarlos, es que debes deshacerte de ellos!

Annie Hall dijo...

La verdad es que estoy de acuerdo con Caaal en lo de las mezclas, por experiencia propia, tenemos que decir que a veces sale bien. También es cierto que cada uno se comporta diferente con los distintos grupos de amigos pero quizás sea porque cada amigo también te da algo diferente. Me explico: cada persona te tira un lance desigual, en sus conversaciones, en sus gustos, en cómo te habla y sobre qué y esto hace que tú recojas el cabo y también reacciones de tal forma que te acoplas o adaptas a él en cierta manera.Es inevitable pero esto no quiere decir que no quieras que conozcan esa otra parte de ti sino simplemente que no les interesa a pesar incluso de que a ti no te importaría nada compartirla. Y todo esto es consecuencia directa de esos diferentes tipos de amigos que cada uno tiene. Con unos tienes química, con otros más confianza, con otros complicidad, pero a todos les tienes cariño porque te aguantan como eres y eso es un LUJO.

Ah!! y todo el mundo llora viendo Lo que el viento se llevó. Y si no lo hace es que no ve realmente ni a Escarlata ni a Red, he dicho.

Blaconcia dijo...

A Caal: todo el mundo habla mal de todo el mundo, ya me dirás si no la gracia que tendría charlar.
A Annie: nunca lloré con las pelis. Con las novelas alguna vez. pero ahora con los años soy mas sensiblera y hago como las ancianitas que lloran por todo.

Annie Hall dijo...

Cómo puedes no llorar con esa escena en que él la va dejando ahí, desde lo alto de la escalera, ella baja y en la puerta le pregunta ¿qué va a ser de mi...? Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy, YO MUERO!!!!

Starkie dijo...

@Blaconcia: mmmm yo estoy más de acuerdo contigo que las demás en lo de las mezclas, yo también soy un poco reacia a ellas, o al menos a algunas...como un buen barman, hay que saber qué mezclar con qué.
Soy un poco amiga infiel, o los demás me lon son a mí, porque no tengo amigos de esos "de toda la vida" sino que en cada etapa he tenido unos que no han sobrevivido a la etapa siguiente (tal vez soy como un casting de OT o algo asi).

@Annie Hall: no lloro pero me muero de morbo cuando Red, en esa escena, le dice: "Sinceramente, querida, me importa un bledo!"

@Caaal: eres la única persona que conozco que sabe mezclar tan bien a la gente...en serio...

Caaal dijo...

@starkie: ¡vaya, gracias! :) Puede que sea porque hago mucho lo de mezclarme yo... ¿no?

Starkie dijo...

@Caaal: lo desconozco...tal vez simplemente sea uno de tus dones naturales, como el de conseguir, aparentemente sin esfuerzo, que tus órdenes sean inmediatamente obedecidas...

Blaconcia dijo...

Veamos chicas, ni la escena de Annie ni la de Starkie, a mi del final la que más me gusta es cuando Escarlata dice que volverá a Tara al día sigueinte. De allí ella sacará la fuerza para conseguir todo lo quiera.
Yo también soy amiga infiel, Starkie, siempre tuvo distintos grupos a lo largo de mi vida, pero si tengo unas pocas amigas del alma, muy pocas la verdad.

Caaal dijo...

@starkie: jajajaja. Qué tía.

JM Beltrán dijo...

Yo tengo un amigo que me confesaba que lo que más le gustaría es poder mezclar a todos esos subgrupos, pero que él lo veía como algo muy egoista por su parte, porque para él era una delicía tener juntos a todos esos que aprecia, pero para los demás podía ser una situación muy incómoda.

Supongo que depende de la persona. Yo por ejemplo, cuando estoy con más de tres personas me agobio un poco, sopongo que es mi límite de amigos a los que puedo prestar atención. A partir de ese número se me saltan los plomos y me convierto en Rayman.

Gracias por esta entrada, incitando a la reflexión.

JM Beltrán dijo...

Me falló el subconsciente, quería decir Rain Man, pero lo cierto es que si el número aumenta el final me convierto en algo parecido a un conejo histérico propenso a los accidentes XDDD

Blaconcia dijo...

Normalmente eso se hace en las bodas, lo de mezclar amigos, pero claro, hay que casarse, no se si le compensará a todo el mundo ;). hay otra ocasión, en el propio entierro, pero no lo ves.